Publicado originalmente en Humanismo y Conectividad
Hace ya unos meses que vengo elucubrando la fantasía de participar en la organización de una suerte de evento reflexivo que sea algo más profundo y laxo que lo que suelen ser los foros y congresos en los que estoy habituado a participar y que, por arbitrio de la moda, imposición del word of mouse o la tecno-eficiencia, tienen a las Conferencias TED como su idílico arquetipo en formato de 18 minutos.
No es que me declare enemigo de eventos cuyo extremos podemos encontrarlos en la velocidad de los 20 slides cada 20 segundos










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