
Hace años la escuché, e incluso en varias ocasiones usé esta distinción; (ya sé, uno usa cosas que ni comprende ni valora). Habilidades blandas, suaves, invisibles, de 'buena onda', de clima laboral, esas que sirven 'para llevarse mejor'; pero lo importante estaría en otro lado.
Sospechaba del nombre, del tono que se le daba al desarrollo de las habilidades sociales y emocionales, por sobre las llamadas "duras", asociadas al intelecto, a lo cognitivo, algo escuchaba como que una eran 'fáciles' y las otras 'reales' y por supuesto difíciles.
Las habilidades emocionales serían: la empatía, conexión emocional, motivación, estructura valórica, autoconfianza y las sociales son: trabajar en equipo, liderazgo y comunicación efectiva. Su recorrido en las organizaciones es muy reciente, y aún su incorporación es instrumental; diseñadas para lograr los reducidos objetivos, no compartidos, verticales y con pocos beneficiad@s. Incluso en instituciones con objetivos de desarrollo social.
Me invitan a hacer "talleres de trabajo en equipo", para que las personas obedezcan las ordenes mal diseñadas y en contextos emocionales desolados. El aprendizaje esta restringido a espacios externos, ocasionales y desconectados. El trabajo es trabajo. (debo confesar que también lo hacen para "Manejo de conflictos", cuando ya la sangre llego al río).
¿Cuál es mi sospecha?, al parecer las empresas y organizaciones, yo me atrevería a decir sociedades en general; muestran diferencias entre si por sus resultados; y esto no se debe a su competitividad técnica, sino que mas bien estos surgen en contextos emocionales y de relaciones, que facilitan el despliegue de habilidades técnicas duras. La convergencia de estos elementos muy delicados, dependen de un liderazgo integral, no hay otro modo, aún sin entender como funcionan los grupos humanos, quien lidera debe mostrar una coherencia, conexión emocional y ética, casi a la par de su dominio técnico.
Y me surge, escribiendo este post, que donde ocurre el desarrollo de aspectos técnicos, esta referido a personas y equipo que le gusta mucho lo que hacen, que tienen entrenamiento para ello, y muchas veces no se han dado la oportunidad de desarrollar habilidades sociales. Aquellas organizaciones que logran dar contexto a estas competencias técnicas, facilitan la conversación, y ella facilita la innovación, logran resultados superiores. Estas habilidades blandas, permiten tener en las oficinas juegos para desarrollar aún mas la creatividad.
Punto, los mercados y la competitividad mas que nunca, está referida a equipos que desarrollan soluciones que no están difundidas aún. Las habilidades "duras" las técnicas son claves, (por favor no he escrito lo contrario), solo que estas ocurren en un sistema mayor, hacia un sentido mayor, e incluso a objetivos de 'rentabilidad' superior.
El estado de misterio en el aprendizaje de las habilidades sociales, no será no por mucho tiempo. Las habilidades emocionales, sociales y de liderazgo personal se pueden reentrenar, eso si, no en la condiciones actuales (formato de habilidades cognitivas), ese entrenamiento puede producirse en cualquier etapa de la vida, (no así con las habilidades cognitivas), pero su inversión de tiempo es mayor, superior a un entrenamiento cognitivo, y con resultados superiores en el largo plazo que cualquier entrenamiento técnico. si.
Es por ello que aparecen tan difìciles de desarrollar, dado que interviene los modelos paradigmáticos de las personas, no sus habilidades técnicas, interviene en sus estados emocionales, en su capacidad de ser, anterior al hacer. La persona debe estar dispuesta a cuestionar su forma de ver el mundo, las personas, a si mismo y lo que es posible o no.
De ahí que huelen a intocables, lejanas, indomables, aparentan una blandura solo a luz del reducccionismo cartesiano, pero su esencia no es tocada, y se apela a ellas para hacer la diferencia, se les invoca en pos de los resultados; mostrando que en ocasiones son duras, más que las técnicas, tanto como los diamantes en bruto.











Este es el comentario de Wendy Chadwick, que autoriza a que publique aqui: "Queridísimo Don Omar: Después de una detenida lectura, efectuada hace unos minutos ya que durante el día estuve CO-PA-DA… Me surgen de su escrito varias reflexiones, la primera le felicito por escribirlo, hacerlo, sentarse, teclear y buscar las palabras adecuadas para decir lo que se quiere expresar, hacerlo bien, demostrando un dominio de todas las habilidades duras que para ello se requieren (desde pensar lógicamente hasta teclear letra por letra, pasando por saber leer y escribir entre muchas otras, que no por transparentes deberíamos dejar de celebrar!!)
La segunda reflexión, surge al preguntarme: ¿Cómo expresarle lo buena que encuentro su imagen tecleando para explicarle mi postura al respecto del tema que nos convoca…? Me parece excelente la imagen que le muestra a usted “mezclando” habilidades blandas y duras, ¿mezclando?… porque algo de liderazgo hay en pensar como usted piensa y trabajo en equipo en donde publica, y… no escribiría sobre lo que escribe, ni lo haría bien, si no estuviese motivado y ciertos valores le guiaran. Por otra parte su interpelación a la sociedad en términos de cómo lograr procesos de cambio verdadero en detrimento de las actuales intervenciones de cirugía plástica que muchas veces debemos enfrentar los consultores de las llamadas “áreas blandas”, me habla de la conexión emocional y, nuevamente, de la estructura valórica que le anima.
¿Porqué digo esto? Porque coincido 100% con su diagnóstico acerca de lo expuesto y también coincido acerca de la posibilidad de entrenar dichas habilidades… pero donde creo que difiero es en el análisis “por separado” incluso en el “entrenamiento por separado”… (digo “creo” porque estamos con la conversación en pañales y puede pasar que terminemos bailando el mismo vals…) ya que cada vez me convenzo más de que no es posible vivir ni experimentar nada de eso por separado…y cuando creemos que si lo es… a mi juicio estamos en una ilusión. Como por ejemplo no es posible vivir una emoción sin el cuerpo para albergarla y sin la conciencia que me permita “entenderla como tal” (tema más complejo en el que no ahondaré ahora)… Muy por el contrario, cada nuevo proceso me reafirma que es en la experiencia donde efectivamente se producen los cambios de coherencia y por tanto los aprendizajes integrales y sostenibles en el tiempo… creo que cuando un proceso de aprendizaje (llámese taller u otro) aborda en conjunto las “areas blandas” y las “áreas duras”… es decir y en jerga tradicional - se abordan los problemas “REALES”- pero a la vez se va poniendo foco, iluminando, alumbrando “el cuerpo y la emoción de la organización y sus seres” … creo de verdad que es ahí donde los saltos son cuánticos (cuánticos no cuáticos… aunque igual serviría la palabra, jejeje).
Creo que el desafío de hacer consciente la integralidad es grande para las empresas y las organizaciones… pero hoy por hoy creo que también hay un desafío enorme en la profesionalización e integralidad del “consultor de áreas blandas” porque no creo que existan procesos de aprendizaje que sean sostenibles que no involucren al ser humano y su realidad completa, como la ve, como la vive… y las llamadas “areas duras” y las llamadas habilidades blandas no son sino habilidades todas…
Mi última reflexión, y con esto no lo lateo mas, tiene que ver con esta pregunta…
Ser hábiles, en lo que sea… ¿Para qué? Ahí estoy yo hoy… cual es el propósito de lo que hacemos… cual es el propósito del botón, del dedo que lo aprieta, del ser humano dueño de ese dedo, de la sociedad en que ese ser humano vive, de su entorno… y como hacerse cargo del desafío y el camino que surge cuando un grupo humano se hace esta pregunta.
Le agradezco infinitamente su interés en mi humilde opinión, la cual le remito por mensaje personal de pura verguenza de mi incapacidad de resumir.
Un abrazooote. Wen"
Wendy Chadwick es Periodista y coach de newfield. Socia de Progecap Personas, y co autora de MME (Matriz Metodologica Experiencial).