Emprendizaje...

Enviado por Ale Reyes el 29/08/2011 a las 11:53

Algunos meses atrás, un amigo me invitó a escribir un artículo sobre emprendimiento para una revista de circulación peruana, Revista Empresas y Eventos, les quiero compartir el artículo completo que se envió a la publicación.

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Hace ya un tiempo que vengo escuchando el término emprendimiento, éste según la RAE es: “Acción y efecto de acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro”

Cuando conocí el término lo encontré en un contexto en el cual se entendía como la generación de unidades productivas (de menor envergadura que una PYMES), y así lo entendí entonces, hace ya más de 10 años. Es en ese contexto que comencé a aprender sobre emprendimiento y me aparece inmediatamente la siguiente inquietud: Cada vez que hablo o intento entender el emprendimiento, me aparece fuertemente el aprendizaje. Entonces ¿cómo podría entender el emprendimiento y relación con él aprendizaje?

El emprendimiento va de la mano con el aprendizaje ya que desde una perspectiva más integral sobre este, podría interpretarse como “la acción que iniciamos y que nos abre posibilidades” y entender al emprendedor como “quien inicia acciones que le abren posibilidades y es capaz de hacerlas propias” Otra interpretación, que escuché y me hizo mucho sentido, es: “el emprendimiento es la capacidad de transformar nuestros sueños en realidad” y así podemos ir configurando infinitas interpretaciones sobre el tema.

Digo que la primera interpretación está propuesta desde una perspectiva más integral pues al enfrentar una nueva posibilidad, y tener la capacidad de hacerla propia, es por que necesariamente nos encontramos en un estado emocional que nos mueve a la acción, que involucra a nuestro cuerpo a actuar alineado con nuestro propósito y conciente de poder alcanzarlo, aun si no tenemos las competencias para ello (de ahí la relación con el aprendizaje).

Entonces para emprender necesitamos configurar un escenario en el que aparece un caldo de cultivo que lleva un sinnúmero de ingredientes, entre los que se pueden identificar la voluntad de emprender, la presencia de la oportunidad o la capacidad de generar esta, la capacidad y disposición de aprender (independiente de los resultados que obtengamos), voluntad y capacidad de actuar a pesar de nuestros miedos, capacidad de generar redes de apoyo, entendernos como responsables de nuestros éxitos y fracasos, calcular los riesgos que asumimos, planificar sistemáticamente las acciones para alcanzar los objetivos/metas que planteamos, entre otras.

Cada vez que emprendemos lo hacemos con absoluta incertidumbre del resultado que obtendremos, solo podemos tener una idea de lo que podría suceder, lo que nos coloca en el estado de conciencia que nos conecta con el logro, un estado individualista en relación con nuestro poder personal y la autoconfianza. Sin embargo cada vez que emprendemos nosotros aprendemos, y por ende ampliamos nuestras posibilidades de acción, cambia nuestra percepción de nuestro entorno y este a su vez nos percibe distinto. Generamos resultados que impactan en el colectivo que nos rodea, y del que somos parte, y es así que, como emprendedores, generamos nuevas realidades en lo personal y lo colectivo.

Es en ese contexto que entendemos el emprendimiento hoy, y a su agente como el Emprendedor Integral, un agente conciente de su SER en su acción, y es capaz de responsabilizarse cada vez más allá de sus actos y consecuencias. Este nuevo emprendedor es capaz de comprenderse a sí mismo en una relación de interdependencia con su entorno y de colocar su ambición por el logro al servicio del colectivo, del entorno, del mundo, generando posibilidades que beneficien a todos. En las que el concepto de colaboración acuña su más profundo sentido, reemplazando el miedo y la desconfianza.

Es por eso que ahora no puedo referirme al emprendimiento como un mero término, hoy me suena más bien a una nueva forma de pararse en la vida, de entenderla desde la acción y movimiento continuo.

Emprendemos acciones a diario, acciones que nos generan nuevas realidades por el solo hecho de emprenderlas, acciones que incorporamos y por ende nos permiten aprender desde nosotros mismos, de nuestra propia experiencia.

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