
A una semana de regresar de Lima donde asistí a la 1era Conferencia Latinoamericana ICF y 2ndo Congreso Iberoamericano de Coaching, me viene a la mente la imagen de un hermoso instrumento peruano de sonidos mágicos al que llaman el palo de los sueños y que acompañó al equipo de ICF Perú durante la preparación de este evento como símbolo de un sueño por cumplir.
Y se me ocurre, que a lo mejor cuando hablamos de Coaching, cuando lo ejercemos, cuando actuamos en el mundo, en cierta forma siempre estamos girando alrededor de la pregunta de cómo transformar sueños en realidades. Desde la simpleza y aparente candidez de esa pregunta pensaba mientras escuchaba, observaba, percibía y participaba del entramado de conversaciones que allí se dieron, en la capacidad emprendedora que posibilita esa realización.
Fueron cuatro las ponencias plenarias que se presentaron. Detrás de cuatro perspectivas y contextos distintos había un trasfondo en el que latía la misma inquietud: cómo se habita la vida, las relaciones, las organizaciones, la comunidad, el planeta que hoy vivimos en un tiempo que reconocemos marcadamente distinto, y unas condiciones de vida que no responden a lo ya inventado, que parecieran hacer entrar en crisis todos los modelos a partir de los cuales organizamos nuestro existir. ¿Cómo se navega la creciente complejidad y se aprende del caos? ¿Qué desaparece y qué se conserva? ¿Emerge un nuevo Ser Humano, tanto en la manera de concebirlo como en su manera de habitar el mundo? ¿Qué soñamos en este cambio de época?
Creso Macedo, ejecutivo brasileño, habló de la insuficiencia de los modelos tradicionales de liderazgo en la gestión empresarial actual y los extraordinarios resultados obtenidos con un liderazgo centrado en la felicidad de las personas. Fernando Gil y Pilar Sanlleli abordaron la crisis ecológica del planeta. Julio Olalla planteó el surgimiento mismo del Coaching como una respuesta a las inquietudes emergentes que nacen de las crisis de nuestros tiempos y de las que no se hacen cargo otras prácticas, y finalmente Fernando Saenz Ford nos llevó por un recorrido del propio desarrollo evolutivo del Coaching y sus ciclos, mostrándonos que también nuestra joven disciplina se ha transformado como respuesta a los crecientes niveles de complejidad presentes en la cultura organizacional.
De estas conversaciones que se fueron hilando por las mañanas de esos dos días, daban fe en la práctica los 16 talleres facilitados por coaches de varias partes de Iberoamérica en las tardes. Una increíble muestra de cómo este Que-HaSer se hace cargo de una mirada más integral del ser humano en el sentido de la diversidad que lo conforma y a la vez en la que se mueve, tanto en lo individual como lo colectivo; la naturaleza sistémica de nuestras relaciones y el aprendizaje como impulsor constante de un crear conjunto, de un habitar y bien-estar que es nuevo y también ancestral porque, como decía Julio, el Coaching es un intento de incluir en el aprender toda la experiencia humana y allí, la diversidad es la fuerza.
Y de vuelta a la realización de los sueños, resonando con estas conversaciones y pensando en la energía que se requiere para esto, me aparece con fuerza el concepto de lo que la Plataforma Aurea propone como Emprendimiento Integral. Un emprendedor integral es un tipo de Ser en el mundo que al actuar, o hacer que suceda aquello que quiere hacer suceder, lo hace desde su interacción en 4 dominios fundamentales; su estado de consciencia, sus prácticas, la comunidad a la que pertenece y los resultados que genera. De esta forma va más allá de hacerse responsable de sus logros y satisfacción personal, también integra su preocupación por el otro y el lugar donde habita. El coaching que posibilita este nuevo espacio de poder, permite reconocer la interacción sistémica del propio ser y abre la posibilidad de intervenir sobre el observador (si mismo, su comunidad, su sistema de valores), la acción (sus prácticas) y el resultado de manera integral. Creo que por ahí va encaminada la conversación del coaching desde distintos espacios, lugares y aproximaciones, sumando fuerza en su diversidad y alineándose en una nueva configuración del Ser humano, con sueños más inclusivos y poderosos.
En todo esto pienso ahora, y se me dibuja en la cara la sonrisa de una gran alegría al recordar que en esos días sentí una inmensa sensación de gratitud por la vida y de conexión con el optimismo. Al final del segundo día, en la clausura del Congreso, mi colega Cecilia Cosamalón, presidenta de ICF Perú, colocó en mis manos el palo de los sueños…daba así por cumplido el sueño de Perú y transfería a ICF-Chile el sueño de la III Conferencia Iberoamericana de Coaching 2011. Y ahora, a emprender!!!











Lindo post; linda tu, Illy.
carlos